Mononucleosis infecciosa: síntomas y tratamiento


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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 16 de enero de 2026

¿Qué es la mononucleosis?

La mononucleosis infecciosa, también conocida como enfermedad del beso, es una enfermedad contagiosa, causada por un virus de la familia del herpes llamado virus Epstein-Barr (EBV), que se transmite a través de la saliva.

La gran mayoría de las personas tienen contacto con el virus en los primeros años de vida y desarrollan un cuadro muy leve, que es indistinguible de un simple resfriado. Estos niños infectados sanan espontáneamente y adquieren inmunidad de por vida. Menos del 10 % de los niños infectados con Epstein-Barr desarrollan síntomas relevantes, como fiebre o dolor de garganta.

La enfermedad de la mononucleosis, con los síntomas clásicos de fiebre alta, dolor de garganta, postración y agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello, suele presentarse en la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta, cuando finalmente entra en contacto alguien que ha logrado pasar la infancia sin infectarse.

Transmisión

El virus de Epstein-Barr se transmite de persona a persona a través de la saliva. Por este motivo, se ha ganado el apodo de «enfermedad del beso». Además del beso, la mononucleosis también puede transmitirse a través de la tos, el estornudo, objetos como vasos y cubiertos, o cualquier otro modo en el que haya contacto con la saliva de una persona contaminada.

A pesar de que el modo de transmisión es similar al de la gripe, el VEB es un virus menos contagioso, lo que hace posible tener contacto con personas infectadas y no contagiarse. El contagio suele ocurrir solo tras un contacto prolongado con una persona contaminada.

Una persona infectada por el Epstein-Barr suele mantener el virus en su orofaringe, de media, durante 6 meses después de la resolución de los síntomas, pudiendo contagiar a personas con las que mantenga algún contacto íntimo, sobre todo si es prolongado. Y no es raro encontrar personas que todavía son contagiosas 18 meses después de haber tenido la infección.

Por eso, la mayoría de las personas que desarrollan mononucleosis no recuerda haber tenido contacto con alguien enfermo. La propia persona que transmite el virus ni siquiera imagina que todavía pueda transmitirlo tanto tiempo después.

En la práctica, la mononucleosis no es un problema de salud pública muy relevante porque, además de no ser extremadamente contagiosa, la mayoría de los casos ocurre aún en la infancia, cuando la enfermedad suele ser más leve, y hasta el 90% de los pacientes llega a la edad adulta ya inmunizado contra el virus.

Síntomas

Tal como ya se explicó, menos del 10% de los niños infectados presentan síntomas. Esta incidencia empieza a aumentar con el paso de los años, alcanzando su punto máximo entre los 15 y 24 años. Este es el grupo de edad que con más frecuencia presenta infección sintomática. La mononucleosis es rara después de los 30 años, ya que prácticamente todas las personas de ese grupo ya habrán estado expuestas al virus en algún momento de la vida.

En las personas que desarrollan síntomas, el período de incubación, es decir, el intervalo de tiempo desde el contacto hasta la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad, es, de media, de 4 a 8 semanas.

Los síntomas típicos de la mononucleosis clásica son:

  • Fiebre: presente en el 98 % de los casos.
  • Aumento de los ganglios linfáticos del cuello: presente en más del 99 % de los casos.
  • Dolor de garganta: presente en el 85 % de los casos.

Otros síntomas inespecíficos, como dolor de cabeza, dolores musculares y cansancio, también son comunes y suelen aparecer antes de la tríada clásica descrita arriba.

Otro signo característico de la mononucleosis es el aumento del bazo, llamado esplenomegalia. Cuando ocurre, es necesario mantener reposo, debido al riesgo de ruptura del mismo. La ruptura del bazo es rara, pero cuando sucede conlleva riesgo de muerte debido a la intensa hemorragia que se produce. El bazo aumenta tanto de tamaño que puede palparse por debajo de las costillas, en el lado izquierdo del abdomen.

La afectación del hígado no es infrecuente y puede llevar a un cuadro de hepatitis con ictericia en hasta el 20 % de los casos. Otras complicaciones descritas, aunque menos comunes, son el síndrome de Guillain-Barré y la parálisis facial.

La mayoría de los síntomas desaparece en un plazo de 4 semanas, pero el cansancio puede prolongarse, durando hasta 6 meses.

La mononucleosis no suele causar mayores problemas cuando se adquiere durante el embarazo. No hay evidencia de aumento del riesgo de malformaciones, aborto o parto prematuro.

Diferencias entre mononucleosis y faringitis bacterianas

A primera vista, los síntomas de la mononucleosis son exactamente iguales a los de cualquier faringitis. Sin embargo, hay algunas diferencias que ayudan a distinguir ambas situaciones.

En general, las faringitis o amigdalitis provocadas por el VEB no causan pus en las amígdalas. Este signo suele ser típico de las amigdalitis bacterianas. No obstante, algunos pacientes con mononucleosis pueden desarrollar una amigdalitis purulenta, a menudo con un aspecto que parece un manto de pus recubriendo las amígdalas, como en la foto de arriba. En estos casos, es difícil distinguir, sin pruebas complementarias, si el origen de la amigdalitis es bacteriano o es mononucleosis.

Garganta con mononucleosis
Amigdalitis con pus en manto – Garganta con mononucleosis

La adenopatía (aumento de los ganglios linfáticos) en la mononucleosis infecciosa es un poco diferente de la de la faringitis común, afectando preferentemente a las cadenas posteriores del cuello (región de la nuca) y extendiéndose con frecuencia al resto del cuerpo. La adenopatía de las faringitis virales y bacterianas se limita al cuello y suele aparecer en la región anterior, por debajo de la mandíbula.

Una pista para el diagnóstico diferencial entre las faringitis bacterianas y la mononucleosis es que, en esta última, puede aparecer un exantema (manchas rojas) por el cuerpo tras el inicio de antibióticos, sobre todo si el fármaco es la amoxicilina.

Es muy común que el paciente acuda a atención médica con mononucleosis, sea diagnosticado erróneamente de faringitis bacteriana, se le prescriba amoxicilina y, horas después, presente el cuerpo lleno de manchas rojas, como si hubiera tenido una reacción alérgica al antibiótico.

El mecanismo que conduce a la aparición de este exantema todavía no está muy bien explicado.

Mononucleosis
Rash mononucleosis

Diferencias entre el síndrome de mononucleosis y la enfermedad mononucleosis

Un hecho que causa confusión, incluso entre médicos, es la diferencia entre la mononucleosis infecciosa y el síndrome de mononucleosis.

La primera está causada por el virus de Epstein-Barr y es el tema de este artículo. En cambio, el síndrome de mononucleosis, a veces llamado «síndrome mononucleosis-like», engloba todas las enfermedades que pueden cursar con dolor de garganta, aumento de los ganglios linfáticos, fiebre y aumento del bazo.

Ejemplos de enfermedades que causan síndrome mononucleosis-like:

Por lo tanto, tener mononucleosis infecciosa es diferente de tener un síndrome de mononucleosis.

Diagnóstico

El diagnóstico de la mononucleosis se hace a través del cuadro clínico y es confirmado por análisis de sangre.

En el hemograma, un hallazgo típico es el aumento del número de leucocitos (leucocitosis), causado por la mayor producción de linfocitos (linfocitosis), es decir, el paciente presenta leucocitosis y linfocitosis.

Cuando el hígado es acometido, puede haber elevación de las encimas hepáticas, llamadas de TGO y TGP.

El diagnóstico definitivo, no obstante, se hace a través de la serología, con la investigación de anticuerpos. Lo más común y simple es un examen llamado monotest.

Tratamiento

El tratamiento se basa en sintomáticos y reposo. No hay medicamento específico para el virus y el cuadro suele resolverse espontáneamente en dos semanas.

Debido al riesgo de ruptura del bazo, se recomienda evitar ejercicios por al menos cuatro semanas.

Durante muchos años se asoció la mononucleosis con el síndrome de la fatiga crónica. No obstante, hoy se sabe que la fatiga de la mononucleosis es diferente. El cansancio prolongado que puede ocurrir normalmente no está asociado con los otros síntomas del síndrome y normalmente ocurre por reactivaciones más débiles del virus.


Referencias



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