Pancreatitis: qué es, síntomas, causas y tratamiento


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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 28 de enero de 2026

¿Qué es pancreatitis?

Pancreatitis es el término utilizado para describir la inflamación del páncreas, un órgano ubicado en el abdomen y que forma parte de los sistemas endocrino y digestivo.

Cuando la inflamación del páncreas se produce de forma repentina, es decir, de forma aguda, estamos ante una pancreatitis aguda. Cuando la inflamación es recurrente y hay signos de daño persistente en el páncreas, lo llamamos pancreatitis crónica.

¿Cuáles son las funciones del páncreas?

Es importante conocer las funciones principales del páncreas para comprender las consecuencias de la pancreatitis, especialmente en su forma crónica.

El páncreas es una gran glándula con forma alargada y plana, con aproximadamente 20 cm de longitud, situado en el abdomen, detrás del estómago. Presenta una íntima conexión con las vías biliares y con el duodeno (parte inicial del intestino delgado).

El páncreas tiene dos funciones básicas: participa del proceso de digestión de los alimentos y produce hormonas importantes en el control de glucemia (tasa de glucosa en la sangre), como la insulina y el glucagón.

El páncreas produce enzimas que ayudan en el proceso de digestión de proteínas, grasas y carbohidratos. Estas enzimas digestivas, diluidas en una solución llamada jugo pancreático, se lanzan directamente en el duodeno donde encontrarán los alimentos recién salidos del estómago.

El jugo pancreático también es rico en bicarbonato, que sirve para neutralizar la acidez de los alimentos originarios del estómago, que tienen un pH muy bajo.

Anatomía del páncreas
Anatomía del páncreas

De la misma forma que la alimentación estimula la producción de jugo pancreático para ayudar en la digestión de nutrientes, también induce a la producción de hormonas que se lanzan en el torrente sanguíneo. Las dos principales hormonas sintetizadas por el páncreas son la insulina y el glucagón, producidos por un grupo de células llamadas islotes de Langerhans.

La insulina es la hormona que permite que las células capten la glucosa en la sangre y la utilicen como fuente de energía. El principal estímulo para la producción de insulina es el aumento en los niveles sanguíneos de glucosa que ocurre, generalmente, después de las comidas.

Cuando se eleva la glucosa en la sangre, la insulina producida en el páncreas se libera en el torrente sanguíneo, permitiendo que las células sean capaces de captar la glucosa que proviene de los alimentos.

Si, por alguna razón, no hay insulina, las células no pueden consumir la glucosa presente en la sangre, lo que mantiene el nivel de glucosa en sangre constantemente elevado. Este proceso da origen a la diabetes mellitus.

El glucagón es una hormona antagonista de la insulina, es decir, hace la función inversa. Cuando los niveles de glucosa son muy bajos, el páncreas impide la liberación de insulina y estimula la producción de glucagón, que además de evitar la captación de glucosa por las células, actúa sobre el hígado, estimulando la producción de glucosa por él.

Cuando los niveles de glucosa vuelven a subir, los niveles de glucagón comienzan a disminuir y los de insulina aumentan nuevamente. De esta manera, el páncreas consigue mantener nuestra tasa de glucemia siempre en el rango entre 60 mg/dl y 140 mg/dl inclusive después de las comidas.

¿Qué es la pancreatitis aguda?

Las enzimas digestivas producidas en el páncreas solo se activan después de llegar al duodeno. La pancreatitis se produce cuando, por alguna razón, estas enzimas se activan mientras aún se encuentran dentro del páncreas, lo que hace que comience a digerirse.

Causas de pancreatitis aguda

En más del 75 % de los casos, la pancreatitis aguda ocurre por el abuso de bebidas alcohólicas o por una piedra de la vesícula, que se queda presa en la salida del ducto pancreático, impidiendo el drenaje de las enzimas para el duodeno.

Otras causas menos comunes de la pancreatitis aguda incluyen:

  • Hipertrigliceridemia: la pancreatitis puede ocurrir cuando los niveles de triglicéridos son muy altos, superando la barrera de los 1000 mg/dl.
  • Hipercalcemia: elevados niveles de calcio en la sangre también pueden causar pancreatitis aguda.
  • Drogas y fármacos: algunos medicamentos, como azatioprina, corticoides, pentamidina, metronidazol, clomifeno, pravastatina, ácido valproico, omeprazol, losartan, tamoxifeno, isoniacida, furosemida y enalapril se han descrito como causas de la pancreatitis. También es bien sabida la relación entre el consumo de cocaína o marihuana (pancreatitis tóxica por cannabis) con la ocurrencia de pancreatitis aguda.
  • VIH y otras infecciones, como citomegalovirus, papera, salmonelosis, amebiasis, toxoplasmosis, etc., también pueden atacar al páncreas.
  • Traumas abdominales.
  • Malformaciones del páncreas.
  • Fibrosis quística.
  • Lupus eritematoso sistémico.
  • Idiopático: en algunos casos no se puede identificar ningún factor para la pancreatitis.

Síntomas de la pancreatitis aguda

El síntoma universal de pancreatitis aguda es el dolor abdominal. El dolor generalmente se encuentra difusamente en la parte superior del abdomen y puede irradiarse a la espalda.

Generalmente es un dolor desencadenado y agravado por la alimentación. A diferencia del cólico biliar, que también suele surgir después de la alimentación y dura de 6 a 8 horas, el dolor de la pancreatitis aguda puede durar varios días.

Otra característica del dolor de la pancreatitis aguda es el alivio parcial cuando el paciente está con el tronco más inclinado hacia delante.

El dolor viene acompañado de náuseas y vómitos en el 90 % de los casos y puede ser tan intenso que el paciente busca atención médica rápidamente. Sin embargo, hay casos de pancreatitis aguda con dolor que no es tan intenso, lo que muchas veces dificulta el diagnóstico, ya que el paciente tarda en buscar ayuda médica.

La pancreatitis aguda alcohólica es más común en personas que beben crónicamente y suele aparecer de 24 a 72 horas después de un episodio de consumo excesivo de alcohol.

La pancreatitis aguda en más del 80 % de los casos se cura con el tiempo y con la ayuda médica. En algunos pacientes, sin embargo, se puede convertir en una emergencia médica. En algunos casos más severos, la inflamación puede ser tan intensa que se extiende por todo el cuerpo, llevando al paciente a un cuadro de shock circulatorio y falencia múltiple de los órganos.

Diagnóstico de la pancreatitis aguda

El diagnóstico de la pancreatitis se hace, generalmente, con la dosificación sanguínea de dos enzimas pancreáticas que se encuentran muy altas en casos de inflamación del páncreas: amilasa y lipasa.

La tomografía computarizada (TC) es un examen adicional importante y no solo ayuda en el diagnóstico de casos dudosos, sino que también evalúa la presencia de complicaciones, tales como necrosis y abscesos pancreáticos.

Por medio de los hallazgos en la TC se gradúa por orden alfabético la severidad de la pancreatitis desde A hasta E, siendo A el cuadro más ligero y E un cuadro grave con signos de complicaciones.

La resonancia magnética nuclear (RMN) puede ser usada en lugar de la TC. La ecografía es mucho inferior a la TC y la RNM para evaluar problemas en el páncreas.

Tratamiento de la pancreatitis aguda

En general, cualquier paciente con pancreatitis aguda debe permanecer hospitalizado. Si el caso es leve a moderado, la resolución es espontánea. Se administran sueros y se controla el dolor.

En este período inicial, el paciente debe permanecer en ayuno total durante un mínimo de 3 a 7 días, ya que la alimentación estimula la producción de enzimas pancreáticas que terminan por lesionar más el páncreas.

Para que el paciente no se quede desnutrido, es necesaria la alimentación enteral. Para ello, introducimos una sonda hasta el intestino delgado para que el alimento llegue a los intestinos y después al duodeno, no habiendo así estímulo a la producción de enzimas pancreáticas. Si inclusive con nutrición enteral el paciente muestra signos de actividad de pancreatitis, la solución es la alimentación parenteral administrada por las venas.

Conforme el páncreas va regenerándose, la alimentación por vía oral puede ser reintroducida lentamente.

Si la causa de la pancreatitis aguda es la obstrucción por cálculos biliares, estos deben eliminarse quirúrgicamente o mediante endoscopia. Dado que la recurrencia de la pancreatitis aguda por cálculos biliares alcanza el 50 %, lo más adecuado es extirpar la vesícula biliar, lo que hace que la formación de nuevos cálculos sea un evento poco común.

En los casos más graves, con infección o necrosis extensa del páncreas, antibióticos y cirugía para extirpar el tejido muerto pueden ser necesarios.

Como ya se mencionó anteriormente, a veces el cuadro es tan intenso que el paciente desarrolla shock circulatorio, complicaciones renales y pulmonares, necesitando ser ingresado en una UCI.

¿Qué es la pancreatitis crónica?

Si el cuadro de la pancreatitis aguda es muy extenso o si el paciente presenta episodios repetidos de pancreatitis aguda, esta inflamación intensa y repetida puede causar daños irreversibles en el tejido pancreático, llevando a lo que llamamos pancreatitis crónica.

La principal causa de la pancreatitis crónica es el consumo exagerado y prolongado de alcohol. Sin embargo, cualquier situación que imponga repetidos cuadros de pancreatitis aguda puede llevar al daño permanente del páncreas.

Síntomas de la pancreatitis crónica

Así como en la pancreatitis aguda, el síntoma principal de la pancreatitis crónica es el dolor abdominal. Sin embargo, en la enfermedad crónica, el dolor se repite y no desaparece después de algunos días. El paciente generalmente está muy adelgazado, porque se alimenta mal, puesto que el acto de comer exacerba el dolor. El dolor generalmente se presenta después de las comidas y dura en promedio 30 minutos.

El dolor de la pancreatitis crónica suele ser menos intenso que en la pancreatitis aguda y hasta un 20 % de los pacientes refieren sentir poco o ningún dolor. Sin embargo, es posible tener períodos de exacerbación de la pancreatitis crónica, especialmente si el paciente continúa bebiendo. El paciente puede vivir bien con la pancreatitis crónica, pero cuando bebe presenta crisis similares a la pancreatitis aguda.

Conforme avanza la enfermedad, ya que existe una lesión permanente del tejido del páncreas, este comienza a disminuir gradualmente su capacidad de producir las enzimas responsables de la digestión de los alimentos. Con eso, incluso si el dolor no detiene la alimentación, el paciente no puede digerir el alimento para poder absorberlo, terminando por perder peso de la misma manera.

Cuando más del 90 % de tejido pancreático se lesiona y el paciente pierde totalmente la capacidad de absorber grasas de la dieta, surge un cuadro de diarrea grasosa llamado esteatorrea. La esteatorrea se caracteriza por heces mezcladas con gotas de grasa.

Siguiendo el mismo razonamiento, el páncreas también se vuelve incapaz de producir insulina y el glucagón, llevando a un cuadro de diabetes mellitus.

Otras complicaciones de la pancreatitis crónica incluyen la formación de quistes alrededor del páncreas, obstrucción de las vías biliares y ascitis.

Los pacientes con pancreatitis crónica presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

Tratamiento de la pancreatitis crónica

El tratamiento de la pancreatitis crónica pretende controlar el dolor y los síntomas de insuficiencia pancreática. Es indispensable suspender el consumo de alcohol. La dieta debe ser controlada, evitando alimentos grasos, que son los que más estimulan la aparición del dolor.

Pacientes con síndrome de mala absorción necesitan tomar suplementos con enzimas pancreáticas. Los pacientes con diabetes necesitan insulina.

En los casos en que el dolor no se puede aliviar con medicamentos, la cirugía pancreática puede ser necesaria. En general, no existe cura para la pancreatitis crónica. Como ya se mencionó, el tratamiento tiene como objetivo dar calidad de vida al paciente.


Referencias



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