Artrosis (osteoartritis): qué es, síntomas y tratamiento


Foto del autor
Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 28 de enero de 2026

Introducción

La artrosis es una de las formas más comunes de artritis y afecta a millones de personas en todo el mundo. También conocida como osteoartritis, esta afección puede afectar a cualquier articulación del cuerpo, pero es más frecuente en las manos, las rodillas, las caderas y la columna vertebral.

Aunque la artrosis es más común en las personas mayores, cualquiera puede desarrollar la enfermedad. Factores como los antecedentes familiares, el exceso de peso, lesiones articulares previas y actividades que someten las articulaciones a un estrés repetitivo pueden aumentar el riesgo de desarrollar artrosis. Por desgracia, no existe cura para la artrosis, pero hay muchas opciones de tratamiento que pueden ayudar a aliviar el dolor y mejorar la función articular.

En este artículo explicaremos la artrosis, incluidos sus síntomas, causas, factores de riesgo y opciones de tratamiento. Esperamos que, al final de la lectura, usted tenga una comprensión más clara de la artrosis y de cómo manejar sus síntomas para mejorar su calidad de vida.

Definiciones

Para que usted entienda lo que se explicará, es necesario conocer los términos médicos relacionados con el tema. Por lo tanto, propongo comenzar el artículo con las definiciones.

¿Qué significan artritis, artrosis, osteoartrosis y osteoartritis?

Artritis es un término genérico que significa inflamación de las articulaciones. Existen decenas de tipos de artritis, siendo la artrosis, también conocida como osteoartritis u osteoartrosis, la forma más común.

¿Qué es una articulación?

Una articulación es la región donde hay contacto y conexión entre dos o más huesos distintos. Ejemplos:

  • La rodilla es una articulación que une los huesos fémur, rótula y tibia (conecta el muslo con la pierna y la rótula).
  • El codo es una articulación que une el hueso húmero con los huesos cúbito y radio (conecta el brazo con el antebrazo).
  • El tobillo es una articulación que une los huesos tibia, peroné y astrágalo (conecta la pierna con el pie).

En la ilustración de abajo, podemos ver tres ejemplos de articulaciones que existen en la región de la rodilla.

Articulación
Articulación

¿Qué es el cartílago?

El cartílago es un tipo de tejido conjuntivo presente en el cuerpo humano y en otros animales. Está compuesto principalmente por células llamadas condrocitos y por una matriz extracelular, que es una mezcla de fibras de colágeno, proteoglicanos y agua.

El cartílago es responsable de proporcionar una superficie lisa y elástica para las articulaciones, permitiendo que se muevan sin dañar los huesos. Además, también ayuda a absorber impactos y a distribuir las cargas que pasan por las articulaciones durante actividades como caminar, correr y saltar.

El cartílago, por lo tanto, permite que los huesos se deslicen unos sobre otros con una fricción mínima, funcionando como una especie de amortiguador.

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es la enfermedad causada por el desgaste del cartílago, lo que provoca un aumento de la fricción entre los huesos y conduce a inflamación local (artritis), dolor e incapacidad funcional.

La osteoartritis es una enfermedad que afecta preferentemente a personas mayores, principalmente en las articulaciones de las manos, las rodillas, las caderas y la columna vertebral.

Estas cuatro articulaciones citadas arriba son móviles, a diferencia, por ejemplo, de las articulaciones que conectan los distintos huesos del cráneo, que son fijas (nuestro cráneo no está formado por un único hueso grande, sino por varios huesos conectados entre sí).

Las articulaciones móviles poseen, además del cartílago, una bolsa llena de líquido, llamada líquido sinovial. Cuando hay movimiento en la articulación, gracias al efecto lubricante del líquido sinovial y a la amortiguación del cartílago, los huesos se deslizan entre sí con una fricción mínima.

Artrosis
Artrosis

La artrosis es un proceso en el que se produce una degeneración del cartílago. En las fases iniciales de la artrosis, el cartílago se vuelve más áspero, aumentando la fricción durante el movimiento de la articulación. La artrosis grave aparece cuando el cartílago se destruye por completo, haciendo que el roce entre los dos huesos provoque el desgaste de los mismos.

Este roce en las articulaciones provoca una inflamación, que se caracteriza por un cuadro de artritis; de ahí que la artrosis también se denomine osteoartritis.

Existen cerca de 100 enfermedades que pueden causar artritis; la artrosis (osteoartritis) es la más común.

Causas y factores de riesgo

La osteoartrosis es rara antes de los 40 años, pero muy común después de los 60. Durante mucho tiempo se pensó que la degeneración de la articulación y, en consecuencia, la artrosis, era un proceso natural del envejecimiento. Hoy sabemos que la edad es uno de los principales factores de riesgo, pero no es la única causa de artrosis. Es decir, envejecimiento del cartílago y artrosis no son sinónimos, aunque estén estrechamente relacionados.

Además de la edad, otros factores de riesgo para la osteoartritis son la obesidad (principalmente para la artrosis de rodilla), ser mujer (las mujeres tienen hasta tres veces más probabilidades de desarrollar osteoartritis que los hombres), la falta de ejercicio (excepto los de alto impacto sobre las articulaciones, que pueden llevar a artrosis), la predisposición genética, etc.

La artrosis puede ser primaria, cuando no hay una causa aparente además de la edad, o secundaria, cuando aparece debido a traumatismos en las articulaciones, deformidades óseas, obesidad, diabetes, etc.

Resumiendo, los principales factores de riesgo para la artrosis son:

  • Edad superior a 50 años.
  • Sexo femenino.
  • Obesidad.
  • No tener osteoporosis (huesos fuertes en la vejez aumentan el riesgo de artrosis).
  • Ocupación (trabajos que fuerzan crónicamente las articulaciones).
  • Actividades deportivas de alto impacto.
  • Traumatismos articulares.
  • Enfermedades articulares previas, como gota o artritis reumatoide.
  • Enfermedades musculares.
  • Predisposición genética.
  • Deformidades óseas.
  • Diabetes mellitus.
  • Sedentarismo.

Síntomas

Como ya se ha mencionado, las articulaciones más afectadas por la osteoartrosis son las manos, las rodillas, la cadera y la columna.

El principal síntoma de la artrosis es el dolor, que normalmente empeora con el esfuerzo físico y mejora con el reposo. El dolor suele ser peor al final del día y tras largos periodos de inmovilización, como en viajes en avión o en butacas de cine. Algunos pacientes presentan empeoramiento del dolor con los cambios de clima. A medida que avanza la osteoartritis, el dolor puede aparecer con actividades cada vez menos intensas y, por último, puede ocurrir incluso en reposo y durante la noche. La artrosis en fases avanzadas es una enfermedad incapacitante.

El dolor no es causado directamente por la lesión del cartílago, dado que este no presenta inervación. Esto significa que algunos pacientes con lesiones graves del cartílago, visibles en la radiografía, pueden presentar pocas quejas de dolor, mientras que otros con lesiones menos visibles pueden tener síntomas de artrosis más evidentes.

La rigidez también es una queja común en los pacientes con artrosis. La rigidez de las articulaciones enfermas es habitual en los primeros minutos después de que el paciente se despierta, mejorando tras aproximadamente media hora. Durante el día también puede haber episodios de rigidez articular, principalmente después de periodos de inactividad.

La articulación afectada por la osteoartritis suele presentar una menor movilidad y puede estar hinchada, caliente y presentar crepitación con el movimiento.

Tratamiento

La artrosis es una enfermedad crónica que empeora progresivamente con el paso de los años. El tratamiento de la osteoartritis puede, en muchos casos, reducir los síntomas, mantener al paciente activo y, en algunos casos, retrasar la progresión de esta patología. El tratamiento incluye una combinación de terapias con y sin medicamentos y, en algunos casos, la corrección quirúrgica de la articulación.

Los objetivos del tratamiento de la osteoartrosis son controlar el dolor y la hinchazón, mejorar la calidad de vida y prevenir la progresión de la lesión.

Tratamiento no farmacológico

Pérdida de peso

El exceso de peso se asocia a un mayor riesgo de desarrollar artrosis, principalmente en las rodillas. Estudios que siguieron a pacientes con sobrepeso durante 10 años mostraron que quienes perdieron al menos 4,5 kg redujeron en un 50 % el riesgo de osteoartrosis de rodilla.

Incluso en pacientes con sobrepeso u obesidad que ya presentan artrosis establecida, perder peso disminuye la presión sobre las rodillas, reduce el dolor y mejora la capacidad funcional.

Reposo

El dolor de la osteoartritis suele empeorar tras el uso prolongado de la articulación y mejorar con el reposo.

Descansar la articulación afectada durante una crisis suele aliviar el dolor; sin embargo, el reposo prolongado puede provocar atrofia muscular y disminución de la movilidad articular. Por lo tanto, el reposo solo se recomienda durante periodos cortos, por lo general de 12 a 24 horas, en casos de agudización del dolor.

Ejercicio físico

Los pacientes con osteoartritis pueden considerar absurda la idea de hacer ejercicio, dado lo molesto que resulta mover las articulaciones afectadas durante un esfuerzo. Sin embargo, un buen fisioterapeuta puede diseñar un programa de ejercicios individualizado que fortalecerá los músculos alrededor de la articulación, aumentando el rango de movimiento.

Cuanto más fuerte y flexible sea la musculatura alrededor de las articulaciones, más estables se vuelven, disminuyendo la fricción entre los huesos, el dolor y la inflamación.

Órtesis

Las órtesis son dispositivos que ayudan a mantener las articulaciones alineadas y funcionando correctamente. Existen varios tipos de órtesis que pueden reducir los síntomas y ayudar a mantener la función articular en pacientes con osteoartritis.

Los soportes y férulas que inmovilizan las articulaciones pueden reducir el dolor y la inflamación; muchas de ellas pueden utilizarse durante todo el día y la noche. Las órtesis pueden ayudar a estabilizar articulaciones inestables.

Calor local

La aplicación de calor húmedo puede aumentar el umbral del dolor y disminuir el espasmo muscular. Es necesario tener cuidado para evitar quemaduras. Las bolsas de agua caliente deben llenarse con agua caliente, pero no hirviendo.

El calor local puede aplicarse varias veces al día.

TENS (neuroestimulación eléctrica transcutánea)

La sigla TENS proviene del inglés Transcutaneous electrical nerve stimulation, que significa neuroestimulación eléctrica transcutánea.

El TENS es un dispositivo que produce una corriente eléctrica suave que estimula las fibras nerviosas de la piel, interfiriendo con la transmisión de señales de dolor procedentes de las articulaciones con artrosis.

El uso del TENS como tratamiento de la artritis es controvertido. Hay estudios que muestran algún beneficio en el control del dolor, mientras que otros no han conseguido demostrar superioridad frente al placebo.

Campo electromagnético pulsátil

Conocido como Pulsed Signal Therapy (PST), se basa en la creación de campos electromagnéticos pulsátiles de baja intensidad alrededor de las articulaciones. Se supone que el PST actúa estimulando el metabolismo y la actividad de las células del cartílago. Aunque existen algunos estudios que muestran mejoría del dolor y de la capacidad funcional, este tratamiento aún no cuenta con un volumen de evidencia científica suficiente como para ser ampliamente recomendado por las sociedades internacionales de reumatología.

Tratamiento de la artrosis con medicamentos

Glucosamina y condroitina

A pesar de la popularidad adquirida en los últimos años, el sulfato de glucosamina y el sulfato de condroitina no presentan evidencias científicas de que realmente sean beneficiosos para la osteoartrosis. Aunque algunos pacientes refieren mejoría del dolor con estos fármacos, los estudios más recientes han demostrado que ambos tienen únicamente un efecto placebo.

El sulfato de glucosamina y el sulfato de condroitina no mejoran la inflamación de la artrosis, no retrasan la progresión de la enfermedad y no regeneran la articulación afectada por la osteoartritis.

Sin embargo, como son fármacos prácticamente sin efectos adversos, siguen siendo muy utilizados por algunos médicos, principalmente por su efecto placebo.

Nota: la glucosamina no debe utilizarse en pacientes con alergia a los mariscos.

Analgésicos

Los analgésicos simples, como el paracetamol y la dipirona (metamizol), ayudan a aliviar el dolor en las fases iniciales. Sin embargo, estos medicamentos no actúan directamente sobre la inflamación de la osteoartritis, teniendo solo un efecto temporal.

En casos de artrosis más grave, los analgésicos opioides (de la clase de la morfina) pueden utilizarse durante periodos cortos para evitar la dependencia. Los mejores resultados en el control de las crisis en casos de artrosis avanzada se obtienen cuando se asocia un analgésico opioide y un antiinflamatorio.

Antiinflamatorios

Los antiinflamatorios tienen efecto analgésico y actúan directamente sobre la inflamación, ofreciendo mejores resultados que los analgésicos comunes. Son fármacos que alivian el dolor incluso en casos de artrosis moderada o grave.

A pesar de la buena respuesta, los antiinflamatorios son medicamentos con alta toxicidad, aumentando el riesgo de úlceras de estómago, enfermedades cardiacas y lesión renal (lea: Medicamentos que pueden dañar los riñones y antiinflamatorios – acción y efectos secundarios).

Corticoides intraarticulares

Los corticoides, cuando se inyectan en articulaciones artríticas, actúan disminuyendo la inflamación y aliviando los síntomas de la osteoartritis.

Las inyecciones intraarticulares de corticoides pueden recomendarse a personas con artrosis limitada a pocas articulaciones y que no consiguen controlar el dolor solo con el uso de antiinflamatorios (o que ya presentan signos de toxicidad por estos).

Los corticoides pueden dañar las articulaciones, principalmente las que soportan peso, como las rodillas, cuando se inyectan con frecuencia. Por lo tanto, se recomienda no más de 3-4 inyecciones al año en cada articulación.

Inyección de hialuronato de sodio

El líquido articular normal contiene una gran cantidad de hialuronato, lo que lo hace viscoso y permite el deslizamiento sin fricción de los huesos. Los hialuronatos sintéticos pueden inyectarse en la rodilla para tratar la artritis.

Tras la inyección, el alivio del dolor puede durar varios meses.

Las inyecciones de hialuronato suelen reservarse para pacientes con osteoartritis que no pueden tomar antiinflamatorios o que no obtienen un alivio adecuado del dolor con ellos.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía suele reservarse para los casos de artritis grave y limitante que no responden a los tratamientos descritos anteriormente.

Es importante destacar que la cirugía se recomienda antes de que la artritis provoque complicaciones, como pérdida muscular y deformidades articulares. Además, quienes se someten a cirugía deben gozar de buena salud y estar preparados para la rehabilitación en el posoperatorio.

Sinovectomía artroscópica

La sinovectomía artroscópica es la extirpación quirúrgica de la sinovia (el revestimiento de la articulación, que suele estar inflamado en la artrosis) mediante un artroscopio, que se introduce dentro de la articulación. La sinovectomía puede recomendarse a personas con osteoartritis que no responden a otras medidas.

Realineamiento

Esta cirugía puede utilizarse para realinear huesos y otras estructuras que se han desalineado debido a la artrosis. El realineamiento puede recomendarse para pacientes más jóvenes y más activos.

Fusión

Esta cirugía puede utilizarse para fusionar de forma permanente dos o más huesos de una articulación. Este procedimiento puede recomendarse para articulaciones dañadas en las que la cirugía de sustitución articular ya no es apropiada. La cirugía de fusión suele indicarse para las articulaciones de la muñeca, el tobillo y las articulaciones de los dedos.

Sustitución de la articulación

La cirugía también puede estar indicada para sustituir una articulación dañada por una artificial. La cirugía de reemplazo articular alivia el dolor en personas con artritis grave, principalmente de cadera o rodilla. Sin embargo, puede tardar hasta un año en que los beneficios de la cirugía de reemplazo articular se manifiesten plenamente.

Injertos de cartílago

Esta cirugía puede utilizarse para injertar células de cartílago en articulaciones dañadas. Los injertos de cartílago están indicados cuando la lesión está confinada a un área muy pequeña, aún rodeada de cartílago normal.

Prevención

La prevención de la artrosis está estrechamente ligada al control de los factores de riesgo enumerados anteriormente. Implica una combinación de estrategias, que incluyen el cuidado de la salud, un estilo de vida saludable y el mantenimiento de un peso dentro del IMC considerado normal. Cuanto antes implemente las medidas que se explican a continuación, mayores serán las probabilidades de éxito.

Algunas de las medidas que pueden ayudar en la prevención de la artrosis incluyen:

  • Mantener un peso saludable: el exceso de peso es uno de los principales factores de riesgo de artrosis, especialmente en la articulación de la rodilla. Mantener un peso saludable puede ayudar a reducir la presión sobre las articulaciones y disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
  • Practicar actividad física de forma regular: la actividad física regular puede ayudar a mantener las articulaciones sanas y a fortalecer los músculos alrededor de las articulaciones, lo que contribuye a prevenir la artrosis. El American College of Rheumatology recomienda al menos 45 minutos de actividad física de intensidad moderada por semana (150 minutos por semana es el tiempo ideal, si es posible).
  • Entrenamiento de fuerza: los ejercicios de fortalecimiento muscular, especialmente para las piernas y las rodillas, pueden ayudar a mantener las articulaciones estables y a prevenir lesiones que pueden conducir a la artrosis. Se recomiendan al menos 2 sesiones de entrenamiento de fuerza por semana para reducir el riesgo de osteoartritis.
  • Practicar ejercicios de bajo impacto: ejercicios de bajo impacto, como caminar, nadar, yoga y ciclismo, pueden ayudar a mantener las articulaciones saludables sin causar demasiado estrés o impacto sobre ellas.
  • Evitar actividades que aumenten el riesgo de lesión articular: las lesiones en las articulaciones pueden aumentar el riesgo de desarrollar artrosis más adelante en la vida. Deportes con alta incidencia de choques y traumatismos, como el fútbol americano, el rugby y algunas artes marciales, deben evitarse.
  • Mantener una buena postura: mantener una buena postura puede ayudar a reducir el estrés sobre las articulaciones y prevenir lesiones que pueden conducir a la artrosis.
  • Alimentación saludable: una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede ayudar a mantener un peso saludable y aportar los nutrientes necesarios para mantener las articulaciones en buen estado.

Referencias



Dudas de los lectores sobre este tema

Preguntas reales enviadas por lectores y seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.

Envíe su duda sobre este artículo

Escriba una pregunta clara, objetiva y relacionada con el tema del texto. Las dudas que también puedan ayudar a otros lectores tienen prioridad. Las preguntas sobre casos personales, solicitudes de diagnóstico u orientación médica individualizada pueden no ser publicadas.