¿Qué es el arándano rojo (cranberry)?
Las infecciones del tracto urinario (ITU) se encuentran entre los problemas de salud más comunes, afectando a millones de personas en todo el mundo cada año. Aunque las ITU pueden tratarse con antibióticos, el uso excesivo de estos medicamentos puede favorecer el desarrollo de resistencia bacteriana, lo que representa una creciente preocupación en el ámbito sanitario. En este contexto, la búsqueda de alternativas eficaces para prevenir estas infecciones cobra cada vez más importancia.
Una fruta que ha sido ampliamente estudiada por su potencial protector es el arándano rojo, también conocido como oxicoco, airela, mirtilo rojo, guinda silvestre o arando rojo.
Los arándanos rojos son un grupo de arbustos enanos o trepadores del subgénero Oxycoccus, del género Vaccinium. Sus nombres científicos incluyen Vaccinium oxycoccos, Vaccinium macrocarpon o Oxycoccus macrocarpus.
¿Para qué sirve el arándano rojo?
Los arándanos rojos producen pequeños frutos de color rojo intenso, ricos en compuestos antioxidantes y antiinflamatorios. Tradicionalmente, los pueblos indígenas de América del Norte utilizaban tanto la fruta como sus hojas para tratar diversas afecciones, incluyendo trastornos de la vejiga, estómago e hígado, así como diabetes, heridas y otras condiciones de salud. No obstante, no existen pruebas científicas claras de que el arándano sea realmente eficaz para la mayoría de estas enfermedades.

Por su alto contenido de vitamina C (100 gramos de arándanos frescos contienen aproximadamente 13,3 mg), el arándano fue ampliamente utilizado en Europa para combatir el escorbuto, enfermedad causada por deficiencia prolongada de esta vitamina.
El arándano rojo puede consumirse de distintas formas. En la cocina, se usa habitualmente como jugo, salsa, mermelada o en postres. Como suplemento alimenticio, está disponible en concentrado líquido, cápsulas, comprimidos o extractos en polvo.
Arándano rojo para la infección urinaria
En la década de 1980, estudios sobre el arándano identificaron una sustancia llamada proantocianidina tipo A que, además de ser un potente antioxidante, parece tener la capacidad de evitar la adhesión de bacterias como Escherichia coli —principal causante de las ITU— a las paredes del tracto urinario. Este mecanismo de «antiadhesión» puede impedir que las bacterias se establezcan, se multipliquen y causen infección.
Desde entonces, el interés por las propiedades del arándano en la prevención o tratamiento de la infección urinaria ha aumentado considerablemente (en forma de jugo, comprimidos o cápsulas). Sin embargo, los resultados contradictorios de distintos estudios han dificultado llegar a una conclusión definitiva.
¿Qué dicen los estudios científicos?
Hasta principios de los años 2000 no existían ensayos clínicos controlados que evaluaran la eficacia del arándano en la prevención de ITU. El nivel de evidencia era bajo, y la calidad de los estudios no permitía extraer conclusiones sólidas.
En las dos últimas décadas, sin embargo, la cantidad de estudios aumentó significativamente y, pese a los resultados conflictivos, el mayor número de ensayos clínicos bien diseñados permite tener hoy una idea más clara sobre su eficacia.
La Cochrane Database of Systematic Reviews ha publicado metaanálisis sobre el uso de arándano en la infección urinaria desde 1998, con actualizaciones en 2003, 2004, 2008, 2012 y, más recientemente, en abril de 2023.
Esta revisión sistemática de Cochrane es actualmente la fuente más relevante sobre el estudio del arándano. La publicación de 2023 incluyó 50 ensayos clínicos controlados, con un total de 8.857 participantes. Las conclusiones fueron las siguientes:
- El consumo de arándano en forma de jugo, comprimidos o cápsulas redujo la incidencia de las infecciones del tracto urinario en mujeres con infecciones recurrentes (reducción del 26 %), en niños (reducción del 54 %) y en pacientes sometidos a intervenciones en el tracto urinario, como radioterapia vesical (reducción del 53 %).
- Por otro lado, no se observaron reducciones en ITU en ancianos institucionalizados* (hombres y mujeres), adultos con disfunción neuromuscular de la vejiga o vaciado incompleto de la vejiga, ni en mujeres embarazadas.
- No hay información suficiente para determinar si los productos de arándano son más o menos eficaces que los antibióticos en la prevención de ITU.
- La eficacia preventiva parece restringirse a las infecciones causadas por Escherichia coli.
- El jugo, los comprimidos y las cápsulas de arándano parecen tener eficacia similar.
- Los estudios solo permiten sugerir un beneficio en la prevención de las infecciones urinarias, no existiendo evidencia de que el arándano sea eficaz en el tratamiento de infecciones ya establecidas.
* Ancianos institucionalizados se refiere a personas mayores que viven en residencias de larga estancia, como hogares geriátricos, residencias asistidas, asilos o instituciones de cuidado continuo.
Dosis recomendadas
Uno de los grandes problemas del uso del arándano en la prevención de la infección urinaria es que no existe un régimen estandarizado respecto a la dosis ni al tiempo de tratamiento. Tampoco hay regulación formal por parte de las autoridades sanitarias para los productos de arándano. Algunos fabricantes ni siquiera indican la dosis recomendada en el envase.
Generalmente, se recomienda un vaso de jugo de arándano (aproximadamente 240 mL) una o dos veces al día, o comprimidos con una dosis diaria total de entre 500 mg y 1000 mg de concentrado. No obstante, no existen datos que confirmen que esta sea la dosis más eficaz. Para niños, se recomienda el jugo en una dosis de 5 mL/kg por día, con un máximo de un vaso diario.
El jugo debe ser consumido en su forma pura y sin azúcar añadido, para evitar un exceso de azúcar, lo cual puede ser perjudicial para la salud general y para el equilibrio de la flora urinaria. Esto puede ser especialmente problemático en niños, ya que el arándano tiene un sabor naturalmente amargo y ácido, que suele suavizarse al endulzarlo.
Efectos adversos
Los efectos adversos del arándano son mínimos, y este suele ser el principal argumento a favor de su uso, incluso ante evidencias de eficacia no concluyentes. En general, no causa daño y puede ofrecer algún beneficio.
Entre los efectos secundarios más comunes están el aumento en la ingesta de calorías y glucosa, así como molestias gastrointestinales, como acidez, náuseas y diarrea, especialmente con dosis elevadas.
Dosis altas también pueden aumentar el riesgo de formación de cálculos renales de oxalato en personas predispuestas.
Contraindicaciones y precauciones
No existen contraindicaciones absolutas para el uso del arándano, salvo antecedentes de alergia a esta fruta u otras frutas rojas.
En pacientes diabéticos, se recomienda preferentemente el uso de cápsulas, para evitar el exceso de calorías y azúcares del jugo.
Personas que utilizan anticoagulantes como warfarina deben usar arándano con precaución, debido a un potencial teórico de interacción medicamentosa, aunque la evidencia al respecto aún es inconclusa.
El arándano también puede ralentizar el metabolismo de medicamentos como atorvastatina, nifedipino y diclofenaco, aumentando potencialmente sus efectos secundarios. Por esta razón, se recomienda limitar el consumo excesivo de jugo durante el uso de estos fármacos.
La utilización en personas con insuficiencia renal crónica debe realizarse con precaución, ya que los arándanos contienen una cantidad significativa de oxalato, un compuesto que puede contribuir a la formación de cálculos renales, especialmente en personas con predisposición o enfermedad renal preexistente.
Se sabe poco sobre la seguridad del arándano durante el embarazo o la lactancia. Dado que los estudios no muestran eficacia en mujeres embarazadas, la relación riesgo/beneficio no justifica su uso en esta población.
Conclusión
A la luz del conocimiento científico actual, el arándano rojo parece ser eficaz y seguro para reducir la incidencia de infecciones urinarias en mujeres con cistitis recurrente, en niños y en pacientes sometidos a intervenciones del tracto urinario. Sin embargo, esta eficacia no se observa en ancianos institucionalizados, mujeres embarazadas ni en personas con vejiga neurógena. Tampoco existen evidencias de su eficacia en el tratamiento de infecciones urinarias ya establecidas.
Referencias
- A systematic review of the evidence for cranberries and blueberries in UTI prevention – Molecular nutrition and food research.
- Cranberries for preventing urinary tract infections – Cochrane.
- Cranberry-containing products for prevention of urinary tract infections in susceptible populations: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials – JAMA.
- Can Cranberries Contribute to Reduce the Incidence of Urinary Tract Infections? A Systematic Review with Meta-Analysis and Trial Sequential Analysis of Clinical Trials – The Journal of urology.
- Cranberry – NIH – National Center For Complementary and Alternative Medicine.
- Recurrent simple cystitis in women – UpToDate.
- Urinary tract infections in children: Long-term management and prevention – UpToDate.
- Imagens: Depositphotos.
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