Hipo: causas y estrategias para quitarlo en adultos y bebés


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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 9 de febrero de 2026

¿Qué es el hipo?

El hipo es el resultado de una súbita e involuntaria contracción del músculo diafragma, ubicado entre el tórax y el abdomen.

En la gran mayoría de los casos, el hipo es un problema autolimitado, de corta duración y sin relevancia clínica. En algunas personas, sin embargo, el hipo puede ser persistente, volviéndose un problema crónico y difícil de controlar.

¿Qué es el diafragma?

El diafragma es un músculo situado entre el tórax y el abdomen, y es el principal músculo de la respiración. Gracias al movimiento del diafragma, pueden llenar y vaciar sus pulmones de aire.

El hipo aparece cuando el diafragma sufre una contracción rápida e involuntaria, lo que les hace inspirar aire. Como este movimiento respiratorio es indeseado, también involuntariamente, las cuerdas vocales se cierran de repente, impidiendo la entrada de aire y provocando el conocido sonido del hipo, similar a un chasquido.

El cierre de las cuerdas vocales impide que el aire llegue a los pulmones, haciendo que, a veces, vaya al estómago. Por eso, algunas personas tragan aire durante el hipo.

Movimientos del diafragma durante la respiración
Movimientos del diafragma durante la respiración

¿Cómo se clasifican los hipos?

La mayoría de los cuadros de hipo duran pocos minutos, desapareciendo espontáneamente o después de algunas prácticas, como beber agua helada o contener la respiración. En algunas personas, los hipos pueden tardar varios minutos en desaparecer.

Los hipos comunes raramente tienen algún significado clínico, sin que sea necesaria la evaluación médica.

En raras ocasiones, un episodio de hipo puede durar varias horas. Cuando el hipo demora más de 48 horas, es llamado hipo persistente. Cuando dura más de un mes, se le denomina hipo intratable. Tanto el hipo persistente como el intratable son habitualmente causados por alguna enfermedad y deben ser siempre evaluados por un médico.

Causas de los hipos comunes

No sabemos exactamente por qué aparecen los hipos simples, que duran pocos minutos y desaparecen espontáneamente. Se cree que los hipos son causados por situaciones que de alguna manera irritan el diafragma. En el 80 % de los casos, los hipos se producen por espasmos solo en la parte izquierda del diafragma. No sabemos por qué ocurre esto.

Las situaciones que más frecuentemente desencadenan crisis de hipo son:

  • Comer mucho hasta quedar con el estómago muy lleno.
  • Comer muy rápido.
  • Cambios bruscos en la temperatura del cuerpo.
  • Estrés emocional.
  • Ansiedad.
  • Tragar aire.
  • Alimentos picantes.
  • Beber refrescos u otras bebidas gaseosas.
  • Beber alcohol.
  • Fumar.
  • Privación del sueño.
  • Fiebre.

La razón por la que las situaciones arriba mencionadas funcionan como un detonante para los hipos en algunas personas, y solo en determinados momentos, también se desconoce. Si usted suele presentar hipo con frecuencia, trate de descubrir cuál es el detonante más común para evitarlo. A veces, pequeños cambios en los hábitos, como comer con más calma, son suficientes para disminuir la frecuencia con que surgen los ataques de hipo.

Causas del hipo persistente o intratable

Los hipos que duran más de 48 horas pueden ser causados por una variedad de factores, que generalmente se agrupan en las siguientes categorías:

Irritación de los nervios del diafragma

Como cualquier músculo de su cuerpo, el diafragma está controlado por su cerebro, que envía sus órdenes a través del nervio frénico y el nervio vago. La irritación de estos nervios puede provocar movimientos indeseados del diafragma, causando un episodio de hipo prolongado. Las principales situaciones que pueden causar irritación de los nervios que sirven al diafragma son:

  • Reflujo gastroesofágico.
  • Úlceras del estómago o duodeno.
  • Distensión del estómago o del esófago.
  • Tumores internos en la región del cuello, el tórax o el abdomen.
  • Obstrucción intestinal.
  • Infecciones intraabdominales.
  • Bocio.
  • Faringitis o amigdalitis.
  • Irritaciones del tímpano u objetos extraños dentro del oído.
  • Neumonía.
  • Pericarditis (inflamación del pericardio, membrana que envuelve el corazón).
  • Colecistitis.

Enfermedades del sistema nervioso central

Algunas lesiones del cerebro pueden acometer el área que controla el movimiento del diafragma, llevando a hipos persistentes. Las principales causas son:

Alteraciones metabólicas

Las alteraciones en nuestro metabolismo, en los niveles de hormonas o de otras sustancias en la sangre, como electrolitos (sales minerales) y glucosa, también pueden causar episodios de hipo prolongado. Las causas más comunes son:

Medicamentos

Algunos fármacos están asociados a crisis de hipo prolongado, entre ellos:

  • Anestésicos usados en anestesias generales.
  • Corticoides.
  • Ansiolíticos de la clase de las benzodiazepinas (por ejemplo, diazepam, alprazolam y lorazepam).
  • Levodopa.
  • Nicotina.
  • Ondansetrona.
  • Alfametildopa.
  • Quimioterapia (levofolinato, fluorouracilo, oxaliplatino, carboplatino, irinotecán).

Tratamiento

Los hipos comunes no se consideran un problema médico y no necesitan tratamiento específico, ya que suelen durar pocos minutos y desaparecen aunque no se haga nada.

Sin embargo, a nadie le gusta tener hipo y la mayoría de las personas terminan buscando una manera de acortar los ataques. Como el hipo suele ocurrir por una irritación del diafragma o de sus nervios, algunas maniobras simples, que estimulan al menos una de estas dos estructuras, sirven para abortar los ataques.

Muchas de las soluciones caseras para el hipo realmente funcionan y presentan base científica. Por ejemplo:

  • Cuando tenemos un susto, aumentamos súbitamente la liberación de una hormona llamada adrenalina que, entre centenas de otras acciones, actúa directamente en la contracción del diafragma.
  • Cuando retenemos el aire y nos quedamos algunos segundos sin respirar, el nivel del gas carbónico (CO₂) en la sangre se eleva, lo cual es un fuerte estímulo para que el cerebro active los nervios del diafragma, obligándolo a contraerse.
  • Cuando bebemos agua helada, el nervio vago, que actúa sobre el diafragma, pero que también se enerva desde la garganta hasta el estómago, es estimulado por el cambio brusco de temperatura.

17 consejos que ayudan a acabar con el hipo:

  • Someterse a un susto.
  • Hacer cosquillas.
  • Aguantar la respiración.
  • Hacer gárgaras con agua fría.
  • Beber agua fría.
  • Chupar hielo.
  • Beber agua caliente (con cuidado de que no esté tan caliente que le queme la boca).
  • Respirar dentro de una bolsa de papel.
  • Chupar limón.
  • Comer jengibre.
  • Tirar de la lengua (sacar la lengua con los dedos).
  • Tocar la úvula (campanilla de la garganta) con un objeto, como un popote.
  • Comer una cucharada llena de azúcar o miel.
  • Doblar las rodillas y abrazar las piernas, comprimiendo el pecho.
  • Beber líquidos mientras se presiona la nariz.
  • Probar un poco de vinagre.
  • Poner los dedos en los oídos.

Cómo tratar hipos persistentes o intratables

Los hipos que duran más de 48 horas deben ser investigados, pues fatalmente son causados por algún problema médico. En estos casos, el tratamiento del hipo pasa por un tratamiento de la causa de base. Si el paciente tiene una infección de oído, el tratamiento es con antibióticos; si tiene niveles muy bajos de sodio en la sangre (hiponatremia), la reposición de sodio hace que el hipo pare; si la causa es un medicamento, se debe suspender el medicamento, etc.

No obstante, no siempre el problema detrás del hipo persistente es fácilmente identificable. En otros casos, la enfermedad que causa el hipo no tiene un tratamiento específico, como en el de los pacientes que hayan tenido un ACV o un trauma craneal. Por lo tanto, muchas veces el médico necesita usar algunos medicamentos que inhiben el hipo, sin necesidad de actuar directamente en su causa. Algunos medicamentos usados para el hipo persistente son:

  • Inhibidores de la bomba de protones (como omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, etc.)
  • Clorpromazina (el fármaco más utilizado y estudiado para tratar los hipos).
  • Haloperidol.
  • Baclofeno.
  • Metoclopramida.
  • Gabapentina.

Otras opciones para el control del hipo persistente son la acupuntura y la hipnosis.

En casos extremos, muy raros, puede ser necesaria la cirugía, con la implantación de un estimulador eléctrico en el diafragma, similar a los marcapasos que se utilizan en el corazón.

Hipo en bebés

Más del 80 % de los bebés presentan episodios frecuentes de hipo. En realidad, los bebés comienzan a hipar desde que son fetos, dentro del útero. Se cree que los hipos son importantes para el desarrollo de los sistemas respiratorios de los fetos, sirviendo como ejercicios para el diafragma y otros músculos respiratorios.

Cuanto más inmaduro es el sistema nervioso, más comunes son los ataques de hipo. Los bebés prematuros tienen más hipo que los bebés nacidos a término, que a su vez tienen más hipo que los bebés mayores de 6 meses.

Los hipos de los bebés causan mucha más molestia a los padres que a ellos mismos. El bebé con hipo no siente dolor ni se irrita. A los bebés no les molestan los hipos como a los adultos.

¿Cómo quitar el hipo en los bebés?

Es imposible evitar que los bebés tengan hipo, principalmente los recién nacidos. Sin embargo, algunas sugerencias ayudan a minimizar las crisis.

El hipo en los bebés generalmente es desencadenado por la alimentación o por la disminución de la temperatura corporal. Los bebés que maman muy rápido y tragan mucho aire suelen tener más hipo. Trate de tener a su bebé siempre bien caliente y con la boca bien pegada al pecho materno para minimizar la aparición del hipo. Después de mamar, déjelo en posición vertical para que eructe y disminuya la cantidad de aire en el estómago.

No utilice los trucos para detener el hipo de los adultos en los bebés; no funcionan y pueden ser perjudiciales. No le asuste, no le presione los ojos, no le tire de la lengua y no le apriete la fontanela. Recuerde que a los bebés no les molestan los hipos, tenga paciencia, que después de unos minutos desaparecerán. A medida que el bebé crece, los ataques se vuelven cada vez menos frecuentes.

Los hipos en los bebés solo son motivo de preocupación si interfieren en sus actividades habituales, como dormir o comer, o si son persistentes y no desaparecen al cabo de unos minutos. Los hipos frecuentes en bebés mayores de un año tampoco son habituales. En estos casos, coménteselo a su pediatra, que sabrá qué hacer para descubrir si hay algún problema detrás de los hipos, como reflujo gastroesofágico, por ejemplo.


Referencias



Dudas de los lectores sobre este tema

Preguntas reales enviadas por lectores y seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.

Más comentarios de los lectores

  1. Sandra vallejo

    Mi esposo lleva 8 días con hipo le da por unas dos horas y le pasa vuelve es persistente ya lleva tomando medicamentos y haciendo todos las recomendaciones caseras pero nada que le pasa 😫

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