Introducción
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva e incurable, es decir, una enfermedad que provoca la destrucción progresiva e irreversible de las neuronas. El Alzheimer afecta habitualmente a personas mayores de 65 años y es la causa más frecuente de demencia en la población anciana.
Al ser una enfermedad de evolución lenta y con signos y síntomas iniciales que pueden confundirse fácilmente con el proceso natural de envejecimiento, muchos pacientes tardan, a veces años, en tener establecido el diagnóstico de Alzheimer.
A pesar de que no existe cura y de que los tratamientos no son capaces de modificar el curso de la enfermedad a largo plazo, el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer puede aportar algunas ventajas al paciente, como una mayor capacidad para prever y planificar el futuro en las fases más avanzadas de la enfermedad, cuando el paciente ya estará incapacitado para tomar decisiones profesionales y financieras. El inicio temprano del tratamiento ayuda a mejorar la calidad de vida, ya que los medicamentos son más eficaces en las fases iniciales de esta enfermedad.
En este artículo hablaremos sobre los 10 síntomas más comunes de la enfermedad de Alzheimer, muchos de ellos presentes en las fases iniciales, y que deben servir de alerta para el paciente y su familia.
Si desea conocer más detalles sobre la enfermedad de Alzheimer, incluidas las causas, el diagnóstico y el tratamiento, lea: Enfermedad de Alzheimer: síntomas, causas y tratamiento.
10 síntomas que pueden indicar una enfermedad de Alzheimer en fase inicial
Como ya se ha mencionado en la introducción del artículo, la enfermedad de Alzheimer es la principal causa de demencia en la población anciana. Llamamos demencia a un conjunto de signos y síntomas relacionados con el deterioro de las capacidades intelectuales, que incluyen, entre otros, pérdida de memoria, dificultades con el razonamiento lógico, alteraciones del lenguaje, dificultad para escribir, problemas de organización del pensamiento y cambios de comportamiento.
La demencia es un síndrome de instauración lenta y progresiva, que puede tardar años hasta que sus signos y síntomas se vuelvan evidentes. Como ocurre habitualmente en pacientes de edad avanzada, sus síntomas iniciales suelen ser pasados por alto, tanto por la familia como por el propio paciente, y se tratan como cambios normales de la vejez.
Lo que explicamos a continuación son 10 signos y síntomas típicos del Alzheimer, que deben considerarse señales de alerta. Muchos de estos signos pueden aparecer en las fases iniciales de la enfermedad, en un momento en el que el paciente todavía es completamente independiente y capaz, y el diagnóstico es más difícil de establecer.
Pérdida de memoria
La pérdida de memoria de hechos recientes es el síntoma más típico de la enfermedad de Alzheimer y suele estar presente en fases tempranas de la enfermedad. Incluso cuando la pérdida de memoria no es un síntoma del que el paciente o sus familiares se quejen, aun así, si el médico la investiga correctamente, es posible detectarla.
La característica principal de la pérdida de memoria en el Alzheimer es el olvido de hechos recientes y la dificultad para aprender cosas nuevas. En las fases iniciales, el paciente puede recordar una fiesta que ocurrió hace 20 años, pero no sabe decir qué desayunó. Con el avance de la enfermedad, sin embargo, la pérdida de memoria alcanza también los hechos antiguos, y el paciente puede empezar a olvidarse incluso del nombre de familiares cercanos.
Que una persona olvide que tenía una reunión y luego lo recuerde es normal. Olvidar que tenía una reunión y no recordarlo nunca más, incluso después de ver en su propia agenda la anotación hecha con su propia letra, es una señal de alerta.
Del mismo modo, es normal entrar en una habitación, olvidar lo que se iba a hacer allí y, al cabo de un tiempo, volver a recordarlo y conseguir terminar la tarea que se había planificado inicialmente. Por otro lado, no es normal que una persona, a lo largo del día, entre varias veces en una habitación, siempre con el mismo objetivo, y se olvide de lo que iba a hacer antes de completar la tarea.
Otra situación que debe encender la señal de alerta es cuando usted nota que el paciente repite una pregunta varias veces al día (por ejemplo: ¿a qué hora es la consulta mañana?), a pesar de que ya se le haya respondido más de una vez.
Muchas veces, la pérdida de memoria en las fases iniciales del Alzheimer es sutil y solo se detecta si los familiares están muy atentos. Una prueba utilizada para evaluar la memoria a corto plazo consiste en presentar al paciente una serie de 3 palabras u objetos simples (por ejemplo: llave, cerilla y lápiz) y, después de 5 a 10 minutos, pedirle que repita lo que se le dijo o mostró. El paciente con Alzheimer no consigue recordar los nombres ni los objetos, incluso cuando el familiar intenta ayudarle dando pistas.
• Lo que es normal: olvidos puntuales a lo largo del día, pero que el individuo logra recordar cuando se le advierte o tras un tiempo haciendo memoria. E incluso si la persona no lo recuerda por completo, consigue tener un vago recuerdo de ese hecho.
Perder objetos personales
El paciente con Alzheimer pierde objetos personales con facilidad, no solo porque no recuerda dónde los guardó, sino también porque es frecuente que los guarde en lugares extraños, como, por ejemplo, dejar la llave del coche dentro del refrigerador.
Las personas sanas pueden perder objetos y, a veces, incluso dejarlos en lugares no habituales por error. La diferencia es que una persona sana consigue reconstruir mentalmente los recorridos y lugares recientes donde estuvo, y acaba descubriendo dónde está el objeto perdido, incluso si se encuentra en un lugar inapropiado, como cuando olvidamos las llaves de casa dentro del baño.
El paciente con Alzheimer no solo no logra reconstruir mentalmente el recorrido reciente, sino que tampoco coloca objetos en lugares extraños solo por error; pone las llaves dentro del refrigerador porque está confuso respecto a la verdadera utilidad del refrigerador o de las llaves (véase el punto 7: agnosia).
En fases más avanzadas de la enfermedad, el paciente con Alzheimer pierde la capacidad de manejar dinero, pues lo extravía con facilidad y ya no le da el valor que corresponde.
• Lo que es normal: olvidar dónde se dejaron objetos personales, pero lograr encontrarlos después de un tiempo buscando en los lugares donde se estuvo recientemente.
Dificultad para completar tareas
El paciente con Alzheimer puede notar una dificultad progresiva para realizar tareas más complejas, como mantener al día las cuentas del hogar, aprender las reglas de un juego nuevo, aprender a utilizar un nuevo software en el ordenador o seguir instrucciones para llegar a un lugar determinado.
Realizar múltiples tareas al mismo tiempo también se vuelve inviable. Los pacientes en puestos de jefatura pueden tener dificultad para elaborar planes, crear estrategias u organizar eventos.
Con el paso del tiempo, las dificultades se vuelven más frecuentes y tareas más simples, como conducir, encender la televisión o desempeñar las tareas habituales del trabajo, pueden volverse complicadas.
Los pacientes pueden notar que las dificultades están aumentando, pero, en general, crean excusas para intentar justificar estos nuevos problemas. Muchas veces, el paciente empieza a evitar determinadas situaciones sociales para ocultar sus limitaciones.
En fases avanzadas de la enfermedad, el paciente ya no consigue realizar tareas básicas del día a día, como alimentarse, vestirse o bañarse, sin la ayuda de un amigo o familiar.
• Lo que es normal: las personas mayores sanas pueden tener dificultades con aparatos electrónicos, sobre todo si no están acostumbradas a la tecnología o si el manejo del dispositivo es poco intuitivo. La pérdida de reflejos y la disminución de la agudeza visual y auditiva también son frecuentes con la edad, motivo por el cual muchos mayores empiezan a tener dificultad para conducir, sin que eso sea necesariamente un signo de demencia.
Desorientación temporal y espacial
Los pacientes con Alzheimer pueden perder la noción del tiempo, lo que les provoca confusión con fechas, estaciones y el propio paso de las horas. Este problema se denomina desorientación temporal. Una forma de saber si el paciente está orientado en el tiempo es preguntarle la fecha de hoy, incluyendo día, mes y año.
El paciente con desorientación temporal también puede tener dificultad para comprender situaciones que no estén ocurriendo en el momento exacto. Relatos sobre el futuro o el pasado pueden resultarle confusos. Si el paciente ya lleva algunas horas en un lugar, puede no ser capaz de decir cuánto tiempo hace que está allí.
Otra forma de desorientación frecuente en la enfermedad de Alzheimer es la desorientación espacial; es decir, el paciente tiene dificultad para reconocer el lugar en el que se encuentra. Si está en el hospital, puede decir que está en casa o simplemente afirmar que no sabe dónde está. Además, si se le pregunta, tampoco sabrá decir cuándo ni cómo llegó allí.
En fases avanzadas de la enfermedad, la desorientación espacial asociada a la pérdida de memoria aumenta el riesgo de que el paciente se pierda en la calle y no consiga volver a casa.
• Lo que es normal: confundir fechas simples, como el día de la semana o el día del mes, es normal. Confundir el año durante los primeros meses del año también es frecuente. Lo anormal es decir que estamos en 1989 en pleno año 2026 o que estamos en abril cuando, en realidad, es diciembre.
Problemas del lenguaje
La enfermedad de Alzheimer también puede causar trastornos en el área del lenguaje. El paciente no solo empieza a tener problemas de vocabulario, sino que también puede tener dificultad para mantener una conversación, por no lograr entender o decir algunas palabras. El individuo puede detenerse a mitad de una frase y no tener la menor idea de cómo continuar.
También es frecuente que empiece a repetirse o a llamar las cosas por nombres alternativos, como, por ejemplo, llamar al móvil “teléfono de mano”.
Seguir narraciones más largas, como ver películas u obras de teatro, por ejemplo, también puede resultar difícil.
Y los problemas del lenguaje no se limitan al habla: el paciente también pasa a tener dificultad para leer, escribir e incluso dibujar.
• Lo que es normal: es común y normal olvidar ocasionalmente una o dos palabras durante una conversación, pero de forma que eso no entorpezca la fluidez de la charla ni impida que la persona sea comprendida.
También es importante recordar que las personas mayores pueden tener problemas de audición que dificultan mantener conversaciones (lea: Sordera – Pérdida auditiva en el adulto mayor). Este problema no debe confundirse con los trastornos del lenguaje propios de la demencia.
Alteraciones del comportamiento
Cuando el paciente empieza a presentar los signos y síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero aún es capaz de reconocer que algo no va bien con sus funciones intelectuales, puede comenzar a actuar de forma defensiva, tendiendo a alejarse de los familiares y de los eventos sociales. Muchos desarrollan depresión (lea: Síntomas de la depresión).
A medida que la enfermedad avanza, el individuo pierde la capacidad de reconocer sus problemas. La mayoría de las veces, el paciente llega al médico por medio de sus familiares y no por iniciativa propia.
En fases más avanzadas, el enfermo puede empezar a presentar comportamientos extraños, como pérdida de la inhibición y cambios del estado de ánimo. La agresividad hacia amigos y familiares o la exposición pública de los genitales son dos situaciones relativamente frecuentes. También pueden aparecer síntomas neuropsiquiátricos, como alucinaciones, delirios, agitación, ansiedad y signos de psicosis.
El paciente también puede cambiar de personalidad: personas alegres y expansivas pueden volverse retraídas y apáticas, mientras que personas más reservadas pueden volverse desinhibidas.
• Lo que es normal: las personas mayores pueden desarrollar algunas manías y hábitos, volviéndose menos tolerantes a la ruptura de la rutina. Sin embargo, nada que se parezca a los comportamientos extraños de los cuadros demenciales.
Agnosia
La agnosia es una alteración de la percepción que hace que el paciente deje de reconocer la utilidad de los objetos o el significado de símbolos o comportamientos. Esto significa, por ejemplo, que el paciente deja de saber para qué sirve una silla o un lápiz. También puede asustarse con sonidos banales, como el timbre del teléfono o el timbre de la casa. Orinar en el lavabo o evacuar en el sofá pueden ser situaciones derivadas de la agnosia.
La agnosia también contribuye a las alteraciones de comportamiento del paciente. Es posible que el paciente no reconozca su reflejo en el espejo. A veces, ni siquiera entiende que eso es un espejo y simplemente cree que hay un extraño en su casa. Los familiares también pueden convertirse en personas extrañas, lo que suele provocar cuadros de agitación y ansiedad.
• Lo que es normal: las personas sanas no olvidan la utilidad de objetos cotidianos, como el inodoro, las sillas o un reloj. Cuando estamos muy distraídos o realizando múltiples tareas, incluso podemos cometer alguna torpeza, como derramar café en la mesa o guardar algo en un lugar inapropiado. La diferencia es que, en esos casos, el error se reconoce de inmediato. Cualquier signo de agnosia es una gran señal de alerta de demencia.
Alteraciones visuales
Para que sea una agnosia real, el paciente necesita tener la capacidad de ver el objeto, pero no saber interpretar su utilidad. Sin embargo, los pacientes con Alzheimer pueden presentar agnosia, pero también problemas visuales que les impidan ver adecuadamente. Dificultades para distinguir colores, reconocer contrastes e identificar distancias pueden ser tareas difíciles.
• Lo que es normal: las personas mayores suelen tener problemas de visión. La dificultad para leer de cerca (presbicia) o la pérdida de agudeza visual por cataratas son muy comunes en la población y no tienen nada que ver con la demencia.
Problemas de discernimiento o juicio
Los pacientes con demencia empiezan a tener afectada su capacidad de juicio. Esto incluye situaciones como: salir de casa con ropa y combinaciones extravagantes, salir de casa con la ropa completamente arrugada, dejar de bañarse, repartir dinero de forma irresponsable, usar ropa de verano en invierno o viceversa, quedarse en calzoncillos cuando hay visita en casa, no tener discernimiento respecto a lo que dice, etc.
• Lo que es normal: con el paso de los años, podemos empezar a dar menos importancia a lo que los demás piensan de nosotros. Sin embargo, las personas sanas siempre mantienen un cierto grado de civilidad y respeto por las normas de etiqueta. Dependiendo de las circunstancias, incluso puede atender a un vendedor que llame a su puerta en pijama, pero no lo va a recibir desnudo ni solo en calzoncillos.
Insomnio
El insomnio no es un síntoma típico ni exclusivo de la enfermedad de Alzheimer, pero es más frecuente en este grupo que en la población general.
El insomnio puede ser uno de los síntomas más precoces, estando presente en aquellos pacientes que ya tienen biomarcadores positivos de depósito cerebral de beta-amiloide, pero que aún no presentan síntomas clínicos de demencia.
El insomnio puede manifestarse como dificultad para conciliar el sueño, haciendo que el paciente permanezca despierto en la cama durante mucho tiempo, o como incapacidad para mantener un sueño continuo, lo que conduce a un sueño fragmentado y no reparador. Explicamos qué es el insomnio en un artículo aparte: Insomnio: causas y tratamiento.
• Lo que es normal: tener insomnio es frecuente y no significa obligatoriamente un signo de demencia. Sin embargo, la aparición de insomnio en la vejez, asociada a otros signos y síntomas descritos anteriormente, es un factor más que apoya el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer.
Cómo evoluciona la enfermedad de Alzheimer
El Alzheimer es una enfermedad de evolución lenta, pero que puede ser más rápida en determinados casos. La supervivencia tras el diagnóstico puede variar de 3 a 20 años, dependiendo, obviamente, de lo tardío que haya sido ese diagnóstico, del estado clínico del paciente en ese momento y de la capacidad de la familia para proporcionar cuidados médicos continuados. En promedio, la esperanza de vida media de un paciente con Alzheimer es de 8 a 10 años.
Los pacientes que solo desarrollan síntomas claros de Alzheimer después de los 80 años suelen tener una evolución más lenta de la enfermedad que aquellos que ya son diagnosticados a los 60–65 años.
La presencia de síntomas neuropsiquiátricos al inicio del cuadro, incluidos psicosis, agitación y agresividad, se ha asociado con una evolución más rápida de la enfermedad.
La enfermedad de Alzheimer lleva al fallecimiento en fases avanzadas porque vuelve al paciente completamente dependiente. Habitualmente, los pacientes sucumben porque dejan de alimentarse, se deshidratan, ya no consiguen moverse y se vuelven muy susceptibles a infecciones, principalmente neumonía e infección urinaria.
Referencias
- What Are the Signs of Alzheimer’s Disease? – National Institutes of Health (NIH).
- Can you recognize the warning signs of Alzheimer’s disease? –
Harvard Health Publishing. - Stages of Alzheimer’s – Alzheimer’s Association.
- Alzheimer’s disease – The Lancet.
- Clinical features and diagnosis of Alzheimer disease – UpToDate.
Dudas de los lectores sobre este tema
Preguntas reales enviadas por lectores y seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.