¿Qué es la disfagia?
La disfagia es el término médico utilizado cuando el paciente refiere dificultad para tragar. La disfagia no está necesariamente asociada al dolor al tragar, sino a una sensación subjetiva de dificultad para que el alimento recorra el trayecto entre la boca y el estómago.
El dolor al deglutir se llama odinofagia y suele estar relacionado con cuadros de inflamación de la garganta. La odinofagia y la disfagia son síntomas diferentes, que generalmente aparecen en enfermedades distintas, de ahí la importancia de saber diferenciarlos.
La disfagia puede producirse por un obstáculo físico que impida el paso de los alimentos a través de la orofaringe o del esófago, o por enfermedades neurológicas o musculares que dificulten el desplazamiento del bolo alimenticio por el esófago o la orofaringe.
En general, la dificultad para tragar es un síntoma que debe tomarse muy en serio, ya que puede ser un indicio de enfermedades graves, como tumores esofágicos o trastornos neurológicos.
En este artículo, vamos a explicar cómo se lleva a cabo el proceso normal de deglución, cuáles son las principales causas de la disfagia y cuáles son sus síntomas habituales.
Proceso normal de la deglución
La disfagia es uno de los principales trastornos de la deglución. Por lo tanto, para comprender sus posibles orígenes, es importante conocer cómo se realiza este proceso en condiciones normales.

Contrariamente a lo que indica el sentido común, el proceso de deglución es mucho más complejo que una simple acción de la gravedad que permite el descenso del bolo alimenticio por un tubo que conecta la boca con el estómago. De hecho, uno puede estar incluso cabeza abajo y, aun así, cualquier cosa que se trague será transportada por el esófago hasta el estómago.
Veamos entonces cómo funciona este proceso. Mire con calma las ilustraciones que se proporcionarán sobre la anatomía básica de la boca, la faringe y el esófago. Si no le interesa saber cómo se produce la deglución, puede pasar directamente a la siguiente parte del texto, que trata sobre las causas de la disfagia.
Fase oral de la deglución
La deglución comienza con el proceso de masticación, que humedece los alimentos y los convierte en un bolo alimenticio maleable, con forma y tamaño adecuados para ser tragado. Tras una rápida masticación, la lengua se mueve para empujar el bolo hacia la faringe. Esta fase inicial se denomina fase oral de la deglución y se realiza mediante la contracción voluntaria de los músculos de la cara y de la cavidad oral.
Fase faríngea de la deglución
Al llegar a la faringe, el proceso de deglución se vuelve involuntario, es decir, se lleva a cabo de forma automatizada sin que tengamos conciencia de cada paso que se da. Como la faringe es una vía común tanto para el aire que respiramos como para los alimentos que ingerimos, para evitar que el bolo alimenticio se dirija hacia los pulmones, es necesario que la entrada a la laringe/tráquea se cierre en el momento en que tragamos algo. Por ello, no es posible tragar y respirar al mismo tiempo.

Esta protección de las vías respiratorias se logra gracias a la epiglotis, una estructura con forma de lámina situada detrás de la lengua, que actúa como una compuerta cerrando el paso hacia la tráquea cada vez que la lengua realiza el movimiento de deglución. Una vez que el alimento o la bebida ha pasado hacia el esófago, la epiglotis vuelve a su posición original, permitiendo que retomemos la respiración.
Esta fase se llama fase faríngea de la deglución y se realiza mediante la contracción involuntaria de los músculos de la faringe, controlada por los nervios craneales IX (nervio glosofaríngeo) y X (nervio vago). Esta información sobre los nervios es importante para entender por qué algunas enfermedades neurológicas son causas comunes de dificultad para tragar.
Fase esofágica de la deglución
La última fase de la deglución es la fase esofágica, que consiste en el paso del alimento a través del esófago. Al principio y al final del esófago hay dos músculos con forma de anillo llamados, respectivamente, esfínter esofágico superior y esfínter esofágico inferior. La función de ambos esfínteres es impedir que el contenido del estómago regrese hacia la boca.
En cuanto el bolo alimenticio llega al final de la faringe, el esfínter esofágico superior se abre, permitiendo el paso del alimento hacia el esófago. Inmediatamente después del paso del bolo, el esfínter superior se cierra, para evitar que el alimento regrese a la orofaringe. En ese mismo momento, el esfínter inferior se abre, permitiendo que el bolo entre en el estómago.
Como ya se ha mencionado, el bolo alimenticio no desciende por el esófago gracias a la gravedad. En realidad, es impulsado hacia abajo mediante una serie de contracciones musculares sincronizadas, que crean una onda de peristaltismo, como si “ordeñaran” el alimento hacia el estómago.
Este proceso tarda entre 8 y 20 segundos en llevar el alimento desde el esófago hasta el estómago y se realiza de forma totalmente involuntaria e inconsciente, controlado por nervios que salen de la médula espinal.
Este es, de forma resumida, el proceso de deglución. La disfagia puede surgir siempre que exista algún problema en cualquiera de las fases que acabamos de describir.
Causas de dificultad para tragar
Existen decenas de causas posibles de disfagia, que pueden agruparse en varias categorías, como causas neurológicas, musculares, farmacológicas, anatómicas, esofágicas, entre otras.
A continuación, describiremos brevemente las principales causas de la disfagia.
No intente autodiagnosticarse basándose en las explicaciones que encontrará más abajo, ya que las causas son muy diversas y el diagnóstico de la disfagia sin la realización de pruebas complementarias puede resultar difícil incluso para los propios médicos.
Si presenta dificultad para tragar, no sirve de nada tratar de adivinar la causa: lo correcto es buscar ayuda profesional lo antes posible, ya que algunas causas de disfagia pueden ser graves, pero tratables de forma eficaz si se detectan a tiempo.
Obstrucciones físicas de la faringe o del esófago
Una causa frecuente de dificultad para tragar es la presencia de un obstáculo físico que impide el paso del alimento por la faringe o el esófago.
Este obstáculo puede ser desde un tumor en la faringe o el esófago hasta un estrechamiento del calibre interno del esófago provocado por inflamaciones o por la formación de cicatrices en su interior.
Algunas causas de disfagia por obstrucción física de la faringe o del esófago son:
- Tumores del esófago o de la faringe: el cáncer de esófago es una causa común de dificultad para tragar.
- Tumores del cuello: tumores situados alrededor de la faringe o el esófago, como los de la glándula tiroides, pueden, en raras ocasiones, causar disfagia.
- Estrechamiento del calibre del esófago: suele deberse a cicatrices provocadas por episodios prolongados de esofagitis (inflamación del esófago), generalmente secundaria a la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
- Anillo de Schatzki: es un estrechamiento benigno del esófago causado por la aparición de lesiones en forma de anillo en el interior del órgano.
- Divertículos esofágicos: los divertículos son pequeñas bolsas que se forman en el esófago y que pueden llenarse de alimentos, dificultando su paso. El más conocido es el divertículo de Zenker, que aparece habitualmente en el tercio superior del esófago.
- Malformaciones del esófago: deben sospecharse cuando la dificultad para tragar se manifiesta en los primeros años de vida.
- Radioterapia: los pacientes sometidos a radioterapia por tumores en el cuello o el tórax pueden desarrollar, como efecto secundario, lesiones constrictivas en el esófago.
- Esofagitis infecciosa: inflamaciones del esófago causadas por infecciones como herpes, candidiasis o citomegalovirus pueden provocar inflamación de la pared interna del órgano y dificultar el paso de los alimentos.
- Membrana esofágica: las membranas esofágicas (síndrome de Plummer-Vinson) son láminas delgadas que se desarrollan en el interior del esófago, generalmente en pacientes con anemia por deficiencia de hierro.
- Esofagitis eosinofílica: es una enfermedad causada por la infiltración de eosinófilos —un tipo de célula defensiva del sistema inmunitario— en la pared del esófago. Esta agresión provoca inflamación y rigidez en la pared esofágica, lo que dificulta el paso de bolos alimenticios voluminosos.
La causa más común de disfagia súbita es la impactación de un alimento dentro del esófago, normalmente un trozo de comida de gran tamaño.
Causas de origen neurológico
Todo el proceso de deglución está controlado por el sistema nervioso central, al principio de forma voluntaria y consciente, y a partir de la fase faríngea, de forma involuntaria e inconsciente. Por lo tanto, las enfermedades neurológicas pueden provocar dificultad para tragar no solo por interferir en el acto de masticar, sino también por impedir el movimiento adecuado de la lengua y de los músculos de la orofaringe durante la deglución.
Algunas enfermedades que pueden provocar disfagia de origen neurológico son:
- Accidente cerebrovascular (ACV).
- Enfermedad de Parkinson.
- Esclerosis múltiple.
- Esclerosis lateral amiotrófica.
- Miastenia gravis.
- Traumatismo craneoencefálico.
- Tumores del sistema nervioso central.
Enfermedades del músculo esofágico
El esófago es un órgano recubierto por músculos que se contraen de forma sincronizada para empujar los alimentos hacia el estómago. Las enfermedades que afectan esta musculatura suelen provocar trastornos en el transporte del bolo alimenticio a través del esófago.
Algunas enfermedades que causan dificultad para tragar por afectar la musculatura del esófago son:
- Acalasia.
- Esclerosis sistémica.
- Enfermedad de Chagas.
- Síndrome de Sjögren.
- Trastornos de la motilidad esofágica de causa desconocida.
Otras causas de dificultad para tragar
Las enfermedades descritas anteriormente son solo algunas de las causas posibles de disfagia. Existen muchas otras, incluyendo ciertos medicamentos, como el cloruro de potasio, los antiinflamatorios y algunos tipos de antibióticos (doxiciclina, clindamicina y tetraciclina).
Una hipótesis diagnóstica que debe tenerse en cuenta, especialmente cuando todas las pruebas resultan normales, es la llamada disfagia funcional, una dificultad para tragar sin que exista una enfermedad que la justifique. Este es un diagnóstico de exclusión, lo que significa que solo puede establecerse después de que el médico haya descartado la presencia de cualquier enfermedad que explique los síntomas.
Síntomas
Todos los pacientes con disfagia presentan una queja en común: la sensación de dificultad para tragar. Sin embargo, la forma en que cada persona describe su disfagia suele variar según el origen del problema.
Los pacientes con disfagia causada por trastornos en la orofaringe suelen quejarse de dificultad para iniciar la deglución. Al ser preguntados sobre el punto exacto en el que sienten la dificultad, suelen señalar la región del cuello. Este tipo de disfagia suele estar acompañado de otros síntomas, como:
- Salivación excesiva.
- Pérdida de alimento por la boca.
- Necesidad de tragar pequeños bolos de comida de forma repetida.
- Ronquera.
- Atragantamientos frecuentes.
- Tos al comer.
- Dificultad para hablar.
Una de las posibles complicaciones de la disfagia de origen orofaríngeo es la aspiración de alimentos, lo que puede provocar infecciones pulmonares.
Por otro lado, cuando la disfagia tiene origen esofágico, los síntomas suelen ser muy diferentes. El paciente no tiene problemas para tragar el alimento, pero segundos después de haberlo deglutido, siente que el bolo se ha quedado atascado. Cuando se les pregunta en qué punto sienten la dificultad, generalmente señalan la región del pecho.
Cuando se sospecha una disfagia de origen esofágico, es importante aclarar algunos detalles. Por ejemplo:
- Si la disfagia ocurre de forma similar tanto con líquidos como con sólidos, lo más probable es que se trate de un trastorno de la motilidad esofágica.
- En cambio, si la disfagia afecta principalmente a los sólidos, o si comenzó con sólidos y progresivamente también afecta a los líquidos, lo más probable es que haya una obstrucción mecánica en crecimiento, como un tumor, por ejemplo.
Síntomas asociados a la dificultad para tragar, como acidez (pirosis), pérdida de peso, vómitos con sangre, anemia o regurgitación frecuente de alimentos no digeridos, también ayudan a determinar las posibles causas.
Diagnóstico de la disfagia
El médico indicado para investigar los casos de disfagia es el gastroenterólogo. Si la disfagia parece tener un origen claramente orofaríngeo, un otorrinolaringólogo también puede participar en la evaluación.
En general, la primera prueba que suele solicitarse es la endoscopia digestiva alta, que permite diagnosticar múltiples causas de disfagia, como tumores, anillos, membranas, esofagitis o divertículos.
Si la endoscopia resulta normal, los siguientes pasos suelen incluir la esofagografía con bario o la manometría esofágica.
Tratamiento de la disfagia
Dado que la disfagia es un síntoma y no una enfermedad en sí misma, su tratamiento depende, lógicamente, de la causa subyacente. Enfermedades completamente distintas, como los tumores, los accidentes cerebrovasculares o el reflujo gastroesofágico, pueden presentar síntomas similares de dificultad para tragar, pero requieren tratamientos totalmente diferentes.
Por lo tanto, sin un diagnóstico definido, no es posible indicar un tratamiento adecuado para la disfagia de un paciente.
Referencias
- International consensus (ICON) on assessment of oropharyngeal dysphagia – European Annals of Otorhinolaryngology, Head and Neck Diseases.
- Dysphagia – World Gastroenterology Organisation Practice Guideline.
- Approach to the evaluation of dysphagia in adults – UpToDate.
- Oropharyngeal dysphagia: Clinical features, diagnosis, and management – UpToDate.
- Oropharyngeal dysphagia: Etiology and pathogenesis – UpToDate.
- Sleisenger & Fordtran’s Gastrointestinal and Liver Disease Review and Assessment. Elsevier Health Sciences, 2010.
Dudas de los lectores sobre este tema
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